Apéndice Mufas C

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Los ácidos grasos monoinsaturados protegen del síndrome metabólico y de los factores de riesgo de las enfermedades cardiovasculares.

El propósito de esta revisión es proporcionar una evaluación crítica del actual conjunto de evidencias acerca de la eficacia de los ácidos grasos monoinsaturados de la dieta en la reducción de los factores de riesgo tradicionales que definen el síndrome metabólico y la enfermedad cardiovascular.

El consumo de ácidos grasos monoinsaturados dietéticos proporciona perfiles saludables de lípidos en sangre, ajustan la presión sanguínea, mejoran la sensibilidad a la insulina y regulan los niveles de glucosa, influyendo en la composición corporal y aliviando el riesgo de obesidad.

Un considerable interés científico se ha enfocado en el impacto de la grasa de la dieta en el desarrollo de desórdenes metabólicos y en las enfermedades cardiovasculares. Las complicaciones asociadas con el síndrome metabólico son los primeros fundamentos de la mortalidad de la enfermedad cardiovascular. La dislipemia, hipertensión, hiperglucemia, resistencia a la insulina y obesidad, nominalmente obesidad abdominal, son factores críticos que contribuyen al síndrome metabólico.

El síndrome metabólico se define como un conjunto de desórdenes del metabolismo que se reúnen en un individuo y que se asocian con un incremento del riesgo de desarrollo de diabetes mellitus tipo 2 (DM-II) y enfermedad cardiovascular. Se dan cinco factores de riesgo; elevados triglicéridos TAG, colesterol HDL reducidos, rápida elevación de los niveles de glucosa, hipertensión, y obesidad abdominal que podría ser el factor de riesgo predominante. Además, otros factores de riesgo emergentes de este síndrome serían un estado pro-inflamatorio y pro-trombótico.

Los componentes de la dieta Mediterránea son fundamentales en la menor prevalencia del síndrome metabólico, y aunque esta dieta es compleja en su naturaleza, rica en frutas, verduras y granos integrales, el contenido en ácidos grasos monoinsaturados representa el 16–29% del aporte de la energía total con el aceite de oliva proporcionando un 15– 30% de ella.

Basándonos en el énfasis del incremento de la ingesta de monoinsaturados en la dieta, particularmente para sustituir a las grasas saturadas, es apremiante y conveniente explorar la eficacia de las dietas ricas en monoinsaturados para la prevención del síndrome metabólico y de las enfermedades cardiovasculares.

Monoinsaturados y colesterol

Una de las principales actividades cardio-protectoras de las dietas altas en monoinsaturados es su capacidad para preservar e incrementar los niveles de HDL-C tanto cuando reemplazan a las grasas saturadas en la dieta como cuando se compara con dietas ricas en carbohidratos que, en su mayoría, producen descensos de los niveles de colesterol HDL. Además los monoinsaturados mejoran la relación molesterol total: molesterol HDL, enfatizado por una reducción del colesterol LDL en sangre y de los niveles de triglicéridos.