Apéndice Mufas B

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Aunque las cantidades de estos Omega-3 Poliinsaturados eran muy bajas en el concentrado de Monoinsaturados. Dado el efecto beneficioso de los Omega-3 PUFA en la mejoría del metabolismo lipídico en obesidad, el incremento de los niveles de Omega-3 PUFA, inducido por la ingestión de Monoinsaturados, puede, por consiguiente, al menos parcialmente contribuir a los cambios beneficiosos en los parámetros metabólicos encontrados en el presente estudio.

La ingesta de pescado fresco en la dieta frente a la suplementación conduce a niveles de ácidos grasos n-3 más altos en plasma.

Visioli F, Risé P, Barassi MC, Marangoni F, Galli C.

Fuente: Universidad de Milán, Departamento de Ciencias Farmacológicas, 20133 Milán, Italia. francesco.visioli@unimi.it
Resumen: Los ácidos grasos n-3 procedentes de pescado fresco parecen ser más eficaces, en términos de cardioprotección, que cantidades equivalentes proporcionadas en cápsulas.

Se proporcionó a una serie de voluntarios, durante 6 semanas, o bien 100 gr. de salmón fresco al día, que proporcionaba 383 mg de EPA y 544 mg de DHA, esterificados en lípidos de glicerol, o bien o1 o 3 cápsulas de aceite de pescado al día, que proporcionaba 150 mg de EPA y 106 mg de DHA o 450 mg de EPA y 318 mg de DHA, en forma de
etil-esteres.

Posteriormente, revisamos los datos procedentes de un estudio previo llevado a cabo con el mismo esquema, es decir, con 3 y 6 cápsulas al día de aceite de pescado, que proporcionaban 1290 y 2580 mg al día de EPA y 960 y 1920 mg al día de DHA.

Se registraron al final del tratamiento los incrementos significativos en plasma sanguíneo, concentraciones de EPA y DHA (micro-gr/mg lípidos totales) y porcentajes de ácidos grasos totales, tanto con las cápsulas n-3 como con el salmón fresco.

Incrementos netos de EPA y DHA en los lípidos del plasma fueron linealmente y significativamente correlacionados con las dosis tras la administración de las cápsulas. Adicionalmente, los incrementos en las concentraciones de EPA y DHA en plasma tras la ingesta de salmón fresco fueron significativamente mayores que tras la administración de las cápsulas.

Se obtenían los mismos incrementos con dosis de EPA y DHA de dos a nueve veces mayores respectivamente, si se suministraban mediante cápsulas antes que con salmón fresco.

En definitiva proporcionamos evidencia experimental que demuestra que los ácidos grasos n-3 procedentes del pescado fresco son más eficazmente incorporados a los lípidos del plasma que cuando son administrados vía cápsulas y que los incrementos en las concentraciones de EPA y DHA en plasma cuando son dados en cápsulas, son linealmente correlacionados con sus ingestas, es decir, a mayor ingesta, mayor incremento.